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viernes, 19 de abril de 2024

Disciplina Que Purifica

“El castigo físico limpia la maldad; semejante disciplina purifica el corazón”. Proverbios 20:30 (NTV)

En la antigüedad se consideraba el castigo como una herramienta de corrección, pero no se perseguía destruir o herir a que que se le aplicaba la disciplina, se pretendía mejorarlo pulirlo y hacerlo capaz de cosas mayores.

Sabemos que la disciplina para la vida de una persona, es fundamental. Si alguien quiere lograr sus metas debe tener voluntad y disciplina para cumplir con su propósito

La disciplina y la corrección son importantes para nuestro crecimiento espiritual y moral, pero también es crucial hacerlo desde una perspectiva  de amor y compasión, no desde emociones dañadas o egoísta,  la violencia o el castigo excesivo pueden dañar a una persona. La verdadera disciplina debe venir acompañada de orientación, entendimiento y perdón. Esta debe ser aplicada con sabiduría y comprensión. La misma BIblia indica que debemos tratar a aquellos que caen con cuidado y considerando que nosotros mismos podemos caer y vernos sometidos a disciplinas y correcciones necesarias, pero siempre en dirección a la restauración, perdón y crecimiento espiritual. 

La "limpieza de la maldad", se refiere a la erradicación de  los pecado, y tendencias de la carne, debemos buscar purificar nuestro corazón a través del arrepentimiento, la humildad y el perdón. El perdón viene cuando hay una persona arrepentida, pero no es en el castigo que encontramos la salida o solución es  en el perdón y en el amor incondicional de Dios donde verdaderamente encontramos la purificación y la renovación espiritual.

El verdadero poder de la disciplina no radica en la fuerza física, sino en la sabiduría y el amor que provienen de Dios. Señor y Padre Celestial,  que podamos buscar la corrección y la purificación de nuestros corazones a través de la gracia divina y el amor incondicional que tu nos ofreces. ¡Que la sabiduría y la compasión guíen nuestras acciones y nuestras palabras en todo momento! Amén.

jueves, 17 de agosto de 2017

Háblale De Tus Errores A Tu Amigo




Confesar Ayuda Al Alma

Confesaos vuestras faltas unos a otros, y rogad los unos por los otros, para que seáis sanos; la oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho. Santiago 5:16 

La confesión es el acto de expresar de nuestro interior nuestras debilidades, flaquezas, necesidades, pensamientos y sentimientos con respecto a una cosa, situación o persona.

Hay una oración en la cual confesamos nuestras debilidades o sentimientos a Dios. En la cual aunque él sea Dios podemos entablar con él una intercesión por alguien para su salvación o beneficio.

Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza. Quizá faltarán de cincuenta justos cinco: ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco.  Génesis 18:27, 28.

Jesucristo en la cruz confesó su corazón al Padre y lo más importante para él fue que el Padre perdonara a la humanidad.

Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes. Lucas 23:34.

Cuando una persona atraviesa momentos difíciles, de su interior saldrá una confesión que delata lo que siente, sus verdaderas motivaciones y su verdadera personalidad. Los antiguos  sometían a torturas a los reos acusados bajo  alguna acusación grave para que ellos manifestaran las verdades acerca del caso, eran sometidos a latigazos, torturas y aflicciones.

Del corazón de un creyente debe salir una confesión de amor y de perdón.
 
Un creyente debe bendecir en lugar de maldecir y un creyente debe orar por aquellos que le ultrajan y persiguen. Es una idea diferente a la idea del mundo que te dice, toma venganza, anda en contra de ellos, págales con la misma moneda, procura su mal; la idea de Dios es que nosotros tengamos un corazón perdonador y lleno de amor hacia nuestros semejantes.

Mas yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen. Mateo 5:44

El Señor nos aconseja que debemos ayudar a los demás a llevar la carga. 

Sólo aquellos que son más fuertes espiritualmente pueden ayudar con sus cargas espirituales y emocionales a aquellos que no pueden más.

Sobrellevad los unos las cargas de los otros; y cumplid así la ley de Cristo. Gálatas 6:2.

Una de las formas de que una persona pueda llevar la carga emocional y espiritual de otra persona es que la persona se convierta en un receptor lleno de amor para oír y entender a su hermano cuando este le confiesa sus pecados, debilidades, temores, frustraciones y aquello que está dentro de su corazón representando la carga de su vida. Esta práctica trae sanidad sobre las personas y nos mueve a interceder los unos por los otros ante Dios. No debemos detenernos pensando que somos seres imperfectos y que nosotros también hemos fallado, debemos tener fe en que Dios va oír nuestro clamor en favor de nuestro hermano y va a acudir en su ayuda.

Confesaos vuestras faltas unos a otros, y rogad los unos por los otros, para que seáis sanos; la oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho.   Elías era hombre sujeto á semejantes pasiones que nosotros, y rogó con oración que no lloviese, y no llovió sobre la tierra en tres años y seis meses. Santiago 5:16-17.