«¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío». SALMOS 42:5.
Explicación
Este salmo nos muestra a un creyente en medio de una profunda lucha interna, donde su alma se siente «abatida» y «turbada». El abatimiento no es solo una emoción pasajera; es un estado de desaliento que surge ante las dificultades, pero el salmista nos enseña que Dios es nuestra Roca de salvación y nuestro amparo seguro. Al decir «espera en Dios», el autor se recuerda a sí mismo que la fidelidad del Señor es inquebrantable y que Su amor inagotable es el fundamento de nuestra esperanza. Poner la confianza en Dios significa reconocer que Él tiene el control soberano sobre nuestra historia, incluso cuando no vemos la salida.
Este versículo también es un ejemplo magistral de cómo gestionar un diálogo interno saludable. En lugar de ser arrastrado pasivamente por la tristeza de alma o la ansiedad, el creyente confronta sus propios sentimientos y se «predica» a sí mismo. Al cuestionar el porqué de su perturbación, está realizando un examen de conciencia que le permite desplazar el enfoque de sus problemas hacia el carácter inmutable de su Creador. Este proceso transforma el pesimismo en un optimismo basado en la realidad divina, recordándonos que la esperanza es un ancla firme que evita que naufraguemos en la desesperación.
Aplicación
- Háblale a tu corazón con la Verdad: Cuando sientas que la angustia o el miedo te paralizan, no te limites a escuchar tus temores; responde a tu alma recordándole las maravillas y milagros que Dios ha hecho en tu vida anteriormente. Sustenta tu mente con la Palabra, la cual es espíritu y vida, para que tu fe no dependa de tus sentimientos, sino del poder de Dios.


- Activa la alabanza como refugio: No esperes a que el problema desaparezca para dar gracias. Decide alabarle hoy mismo, pues la alabanza es un sacrificio de justicia que ahuyenta el espíritu de desaliento y nos viste de alegría. Haz de la gratitud tu primer recurso ante la aflicción, sabiendo que Él es tu ayudador y salvador.


Reflexión
- ¿Qué «pensamientos de duda» o «rumores» estoy permitiendo que perturben mi paz interior, olvidando que mi futuro está en las manos de un Dios fiel?


- Si Dios es mi «roca de refugio» y mi «fortaleza», ¿por qué me cuesta tanto esperar con paciencia Su intervención en mi situación actual?


La Oración De Hoy
Amado Señor Jehová, Dios de mi salvación y mi alto refugio. Hoy me presento ante Ti con honestidad, reconociendo que mi alma a veces se siente cansada y mi corazón se turba ante lo desconocido. Te pido que escudriñes mis pensamientos y quites de mí todo miedo que me impida confiar plenamente en Tu bondad. Ayúdame a esperar en Ti con una fe inquebrantable, sabiendo que Tu misericordia se renueva cada mañana y que Tú jamás abandonas a los que Te buscan. Decido, Señor, levantarte hoy un cántico de alegría, porque sé que aún he de alabarle por Tu victoria en mi vida. Susténtame con Tu diestra y permite que Tu paz, que sobrepasa todo entendimiento, gobierne mi ser ahora y siempre. Amén. 







