"Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios." (Mateo 5:9, NBLA).
Este pasaje, parte de las bienaventuranzas, nos revela una de las características más distintivas de quienes pertenecen a la familia de Dios. Ser un "procurador de la paz" o un pacificador va mucho más allá de simplemente evitar los conflictos; implica una transformación profunda del corazón.
- Reflejando el carácter del Padre: Dios es esencialmente el Dios de paz (Shalom), lo que significa que Su naturaleza busca la armonía, la tranquilidad y la seguridad. Al procurar la paz, demostramos que somos Sus hijos legítimos porque estamos imitando Su comportamiento y reflejando Su imagen al mundo. Solo somos plenamente humanos y espirituales cuando manifestamos el amor y la comunión que caracterizan a nuestro Creador.
- La obra de la reconciliación: El mayor acto de paz en la historia fue realizado por Jesucristo, quien tomó la iniciativa para establecer un "tratado de paz" con nosotros cuando todavía éramos Sus enemigos. Ser un pacificador significa seguir este ejemplo, trabajando activamente para restaurar relaciones rotas y eliminar la hostilidad, reconociendo que Dios ya no tiene nada en contra de nosotros gracias a la sangre de Su Hijo.
- Un fruto, no un esfuerzo humano: La paz que un creyente ofrece no nace de su propia inteligencia o fuerza de voluntad, sino que es un fruto del Espíritu Santo. Es una paz que "no tiene sentido" para el mundo porque puede mantenerse incluso en medio de las adversidades. Cuando vivimos en armonía con Dios, el Espíritu Santo nos empodera para ser canales de Su tranquilidad hacia los demás.
Aplicación
- Toma la iniciativa en la reconciliación: No esperes a que la otra persona pida perdón. Si recuerdas que alguien tiene algo contra ti, sigue el consejo de Jesús y busca restaurar la comunión lo antes posible. Ser un pacificador significa estar dispuesto a dar el primer paso para "ganar a tu hermano", poniendo la relación por encima de tener la razón.
- Practica la humildad para generar armonía: Muchas divisiones nacen del orgullo y el deseo de ocupar el lugar más alto. Aplica este tema hoy eligiendo conscientemente poner a los demás primero y sentarte, por así decirlo, en el "último lugar". La humildad es el terreno donde la paz florece, permitiendo que otros se lleven el crédito y evitando las discusiones inútiles que no edifican.
Reflexiona
- ¿Es mi comportamiento diario una "carta de Cristo" que proclama paz, o me apresuro a participar en críticas y murmuraciones que generan discordia entre mis hermanos?.
- Al enfrentar una ofensa, ¿estoy confiando en la gracia de Dios para perdonar como Él me perdonó, o estoy permitiendo que la amargura interrumpa mi comunión con el Espíritu Santo?.
La Oración De Hoy 🤲✨
Amado Padre Celestial, hoy me acerco ante Ti con un corazón agradecido al recordar que Tú eres mi paz y que me has recibido en Tu familia como un hijo amado. Te pido perdón por las veces que he permitido que el orgullo o la impaciencia nublen mi llamado a ser un pacificador, olvidando el alto precio que Jesús pagó para reconciliarme contigo.
Señor Jesús, enséñame a caminar en Tu humildad; que mis palabras hoy sean suaves y traigan sanidad en lugar de contienda. Espíritu Santo, produce en mí Tu fruto de paz para que, en lo que dependa de mí, pueda vivir en armonía con todos. Ayúdame a ser un puente de restauración para los que sufren y a reflejar Tu amor incondicional en cada encuentro. Gracias, Padre, por el privilegio de ser llamado Tu hijo. Amén. 🙏🕊️

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