Juan 10.3-5, 14-16
A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca.
Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.
Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños...
Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.
También
tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo
traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.
¿Alguna vez ha estado usted en un automóvil con alguien que está
buscando una emisora específica en la radio? Mientras afina
constantemente la frecuencia, ladea su oído para escuchar
cuidadosamente. Descarta una estación tras otra, hasta que escucha la
voz familiar que ha estado buscando.
En nuestra vida cristiana, conocemos la importancia de reconocer la
voz de Dios y descartar otras. Al tomar decisiones, necesitamos estar
seguros de que escuchamos a la Persona adecuada. La Biblia nos asegura
que, como creyentes, podemos distinguir la voz de Dios de todas los
demás (Jn 10.27).
¿Cuáles son algunas de las condiciones para reconocer su voz?
Estar en la banda correcta.
La voz del Señor se
escucha en toda la Biblia. Dedique tiempo para conectarse con Dios por
medio de su Palabra. Deje que el Espíritu Santo le recuerde las
verdades relacionadas con su situación.
Estar sintonizado con la estación correcta.
Dios
siempre dice palabras que son congruentes con las Sagradas Escrituras
—Él nunca las contradecirá. Compare lo que usted esté escuchando con su
Palabra, y busque el consejo piadoso para asegurarse de que tiene la
dirección de Dios.
Estar dispuesto a hacer los ajustes necesarios.
A
veces, lo que Dios nos dice puede parecer ilógico según razonamiento
humano. Puede ser tentador desestimar una voz que no está de acuerdo
con nuestras ideas, pero los hijos de Dios necesitamos seguir sus
instrucciones, cueste lo que cueste.
Nuestro Salvador le está llamando, ¿le resulta fácil reconoce su
voz? Para conocer su voz mejor, dedique más tiempo a su Palabra. Hoy es
un buen momento para comenzar a hacerlo.
jueves, 2 de julio de 2015
miércoles, 1 de julio de 2015
Las decisiones que Alegran
Romanos 8.28-39
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
Piense en una circunstancia de su vida que le gustaría cambiar si pudiera. ¿Se siente frustrado? ¿Preocupado? ¿Enojado? Para experimentar la libertad que proviene del contentamiento —ya sea una dificultad o un deseo insatisfecho— tiene que aceptar la situación como si ha sido permitida por Dios, aunque Él no la haya causado.
En estas situaciones, mi oración normalmente es: “Señor, elijo aceptar esto como si viniera de ti. No importa lo que vea, elijo mirarte a ti”. Entonces puedo descansar en su omnipotencia y en el conocimiento de que soy hijo del Dios vivo. En vez de sentirme como víctima de mi circunstancia, indefenso y sin esperanza, sé que estoy siendo cuidado y guiado por mi Padre celestial soberano en todo lo que pueda venir.
La segunda decisión crucial es el sometimiento total. Esto no significa acercarse a Dios hipócritamente, y decirle: “¡Bueno, Señor, solo quiero darte las gracias por esto! Todo es tan dulce, Jesús”. No, no lo es. Sea sincero y dígale: “Esto es doloroso, y no me gusta. Pero elijo someterme a ti porque eres misericordioso y digno de confianza. Estoy dispuesto a perseverar hasta que logres en mí lo que quieras. Elijo depender de tu poder para todo lo que necesite”. Si usted toma esta decisión y se ciñe a ella, sus temores perderán su poder.
Decida creer en Romanos 8.28.
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
Si lo hace, podrá encomendarse al Señor sabiendo que Él quiere lo mejor para usted, que le cuidará y nunca se apartará de su lado. Si acepta estas verdades, no tendrá razón para temer.
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
Piense en una circunstancia de su vida que le gustaría cambiar si pudiera. ¿Se siente frustrado? ¿Preocupado? ¿Enojado? Para experimentar la libertad que proviene del contentamiento —ya sea una dificultad o un deseo insatisfecho— tiene que aceptar la situación como si ha sido permitida por Dios, aunque Él no la haya causado.
En estas situaciones, mi oración normalmente es: “Señor, elijo aceptar esto como si viniera de ti. No importa lo que vea, elijo mirarte a ti”. Entonces puedo descansar en su omnipotencia y en el conocimiento de que soy hijo del Dios vivo. En vez de sentirme como víctima de mi circunstancia, indefenso y sin esperanza, sé que estoy siendo cuidado y guiado por mi Padre celestial soberano en todo lo que pueda venir.
La segunda decisión crucial es el sometimiento total. Esto no significa acercarse a Dios hipócritamente, y decirle: “¡Bueno, Señor, solo quiero darte las gracias por esto! Todo es tan dulce, Jesús”. No, no lo es. Sea sincero y dígale: “Esto es doloroso, y no me gusta. Pero elijo someterme a ti porque eres misericordioso y digno de confianza. Estoy dispuesto a perseverar hasta que logres en mí lo que quieras. Elijo depender de tu poder para todo lo que necesite”. Si usted toma esta decisión y se ciñe a ella, sus temores perderán su poder.
Decida creer en Romanos 8.28.
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
Si lo hace, podrá encomendarse al Señor sabiendo que Él quiere lo mejor para usted, que le cuidará y nunca se apartará de su lado. Si acepta estas verdades, no tendrá razón para temer.
martes, 30 de junio de 2015
Sabiduría Para Entender
Hijo mío, si recibieres mis palabras, Y mis mandamientos guardares dentro de ti, Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; Si inclinares tu corazón a la prudencia, Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios.
(Proverbios 2:1-5)
(Proverbios 2:1-5)
Supongamos que quieres ser entendido, tan entendido que sabes lo que es apropiado todas las veces. ¿Cuáles son las mejores maneras de aprender la diferencia entre lo bueno y lo malo? Lee las siguientes opciones y califícate del 1 al 10 (1 significa un lugar malísimo para aprender, 10 significa el mejor lugar para aprender):
_____ Buscar en Internet otro sitio que no sea el de tus chistes favoritos.
_____ Depender de tu hermanito; después de todo, seguramente ha aprendido al observar tus errores.
_____ Preguntarle a tu hermana mayor; ella dice que sabe mucho más que tú.
_____ Preguntarle a tus padres; son tu fuente inagotable de sabiduría.
_____ Leer la Biblia; la sabiduría de Dios fue lo suficientemente importante como para ponerla por escrito para ti.
Dios te rodea de muchas fuentes de sabiduría. Pero de todas esas opciones, una le gana a las demás. ¿Recuerdas todas las cualidades de la Palabra de Dios que David enumeró: “La ley de Jehovah es perfecta; restaura el alma. El testimonio de Jehovah es fiel; hace sabio al ingenuo. Los preceptos de Jehovah son rectos; alegran el corazón. El mandamiento de Jehovah es puro; alumbra los ojos” (Salmo 19:7, 8).
La sabiduría que quieres para la vida es clara en la Biblia. Pero no sale volando de la página y entra en tu vida sin algún esfuerzo de tu parte.
Tema para comentar: El pasaje bíblico de hoy, ¿qué dice acerca de lo que debes saber si quieres la sabiduría de Dios? ¿Encontraste las siguientes seis cosas que debes hacer?
1. Escucha a Dios; lo consideras tu mejor fuente de sabiduría.
2. Atesora sus enseñanzas; te aferras a lo que él te enseña.
3. Prestas oído a la sabiduría; prestas atención.
4. Te concentras en comprender; piensas profundamente.
5. Pides perspicacia; le dices a Dios que quieres su discernimiento.
6. Si buscas sabiduría; la buscas como si buscaras un tesoro escondido.
Cuando haces estas cosas, cuentas con una promesa: ¡Encontrarás la sabiduría de Dios y comprenderás por qué es maravilloso seguir a Dios!
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¿Cómo te sientes al saber que Dios tiene tanta sabiduría que está dispuesto a compartirla contigo?
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Señor, ¡clamamos pidiéndote sabiduría! ¡Enséñanos a discernir entre lo bueno y lo malo!
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¿Con cuánta seriedad estás tratando de obtener sabiduría a través de Dios? ¿Cuál de estas seis cosas intentarás hacer hoy, y de qué manera lo harás?
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lunes, 29 de junio de 2015
La dependencia de la Fuente
Jeremías 2:13Reina-Valera 1960
Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.Para quienes creemos en Jesús, el contentamiento debe estar gobernado por una actitud interior y por las decisiones que tomemos, no por las circunstancias externas. Pablo lo había aprendido, y por eso era capaz de tener gozo y paz en cualquier tipo de situación —tanto si estaba rodeado de amigos o aislado en una prisión romana; tanto en abundancia como en gran necesidad.
El apóstol entendía lo que significaba vivir en Cristo, y tener a Cristo viviendo en él (Jn 15.1-9; Gá 5.22, 23). Había tomado la sencilla pero profunda decisión de hacer depender su vida del Señor; como resultado, tenía la tranquila seguridad de que lo que poseía en su interior nunca podría serle robado. Estaba confiado en su identidad como hijo de Dios, con pleno acceso a la vida abundante que Jesús ofrece.
Quiero invitarle esta semana —cuando algo amenace con robarle su contentamiento— que elija depender de Dios; decida dejar de depender de otras fuentes y de tratar de tener el control. Cuando se dé cuenta de que algo le está poniendo nervioso, ansioso o enojado, diga: “Señor, tú eres mi fuente, y dependo de ti para ser amable. Dependo de ti para que me des el perdón que necesito brindar en este momento. Dependo de ti para el amor que necesito expresar”. Esta decisión es un asunto de sencilla confianza.
Observe cómo Dios aquietará su espíritu y le dará confianza cuando dependa de Él solamente. Le sorprenderá su propia actitud; cuando su respuesta sea interna —no superficial— el Señor Jesús le dará la capacidad para responder como Él lo haría.
domingo, 28 de junio de 2015
Que Nadie Tome Tu Corona
Apocalipsis 3:11.
He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu
corona.
Pareciera que el Señor alerta a la iglesia de Apocalipsis y le dice
vengo pronto, retén lo que tienes, para que nadie tome su corona.-
Cando
hablamos de corona se refiere a: autoridad, poder,
reinado, recompensa.
Al parecer le habla a ésta iglesia, como si
estuviere a punto de perder algo de gran valor, a punto de dejar aquello por lo
cual había trabajado anteriormente.
A la iglesia que le están hablando hoy en día, somos nosotros, como si
hubieran cosas que el Señor nos ha encomendado para que las desarrollemos y no
lo hemos hecho y otros están a punto de realizarlo, que tremendo que nos sea
quitado algo que fue entregado a nosotros para su desarrollado. Pueden ser
estos planes de Dios, privilegios, llamados, liderazgos, que le fueron
entregados a usted pero que si se descuida o no los valora , otra persona las
va realizar y entonces es allí donde otros le toman su corona.
Si tú no realizas tu comisión, Dios va a llamar a
otra persona para realizarla, recordemos que:
Elías no quiso enfrentar a Jezabel, y Dios levanta
a Jehú para que la destruya y Jehú hizo el privilegio que le correspondía a
Elías, porque ciertamente sus planes tendrán cumplimiento, ahora bien, depende
de nosotros que realizamos lo que Él nos ha encomendado y si lo hacemos
al final tendremos una recompensa. El Señor nos está diciendo: “vengo pronto,
reten lo que tienes para que nadie tome tu corona”.
El rey David venció a un Rey en Ramá y se quedó con el
reino de él, se quedó con las riquezas de él, con la autoridad, con su
corona por eso Dios nos avisa: agarra bien lo que tienes para que nadie tome lo
que tienes, tu corona.
Nabal, este era un hombre rico, un gran empresario, trabajaba todo el
tiempo era adicto al trabajo, pero pobre-rico porque siendo rico no podía
gozarse el fruto de su exitoso trabajo ni a su esposa, una mujer hermosa y
llena de sabiduría, pues siempre estaba pensando en el trabajo y finalmente
muere.Que terrible que no nos gocemos el fruto de tanto trabajo y peor aún
que no nos gocemos nuestra familia a causa de tanto afán.
Nabal, este era un hombre rico, un gran empresario, trabajaba todo el
tiempo era adicto al trabajo, pero pobre-rico porque siendo rico no podía
gozarse el fruto de su exitoso trabajo ni a su esposa, una mujer hermosa y
llena de sabiduría, pues siempre estaba pensando en el trabajo y finalmente
muere. Que terrible que no nos gocemos el fruto de tanto trabajo y peor aún
que no nos gocemos nuestra familia a causa de tanto afán.
La Biblia nos declara: “Vengo pronto, retén lo que
te han dado, no lo descuides, tu privilegio en Dios, tu esposa, tus
hijos tu familia, tu empresa, tu trabajo secular, tu llamado, para que nadie
tome tus coronas, las recompensas que Dios quiere darnos son las coronas.
Corona Nêzer: Corona de la
consagración
2 Samuel 1:10
Yo entonces me puse sobre él y le maté, porque sabía que no podía vivir
después de su caída; y tomé la corona que tenía en su cabeza, y la argolla que
traía en su brazo, y las he traído acá a mi seño.
Esta es la corona Nêzer, de consagración , ésta
palabra Corona en hebreo significa apartado para Dios, realeza, rizos
no cortados, dedicación, nazareo, corona, consagración, alguien que
se ha apartado para Dios.
La corona es entonces en el mundo espiritual,
la consagración y nos la pueden quitar como a este rey Saúl, él
la tenía, pero fue despojado de ella a raíz de su desobediencia, es decir que
él perdió su corona de consagración a Dios.
Finalmente Saúl muere a manos de
un amalecita, pues creyó que ya no se levantaría de esa derrota, y muere él y
sus hijos, recordemos como se dio todo esto: El Espíritu de Dios se apartó de
Saúl cuando lo rechazó como rey, y un espíritu maligno periódicamente tomaba
posesión de él. En el afán de sustraerlo de sus ataques de melancolía, sus
servidores le presentaron al joven David, a quien habían elegido para tocar el
arpa delante del rey.
Al inicio Saúl le tomó afecto, pero este
sentimiento pronto se convirtió en envidia y temor cuando David -que había dado
muerte a Goliat, y había logrado gracias a ello una victoria de los israelitas
sobre los filisteos- fue aclamado por las doncellas de Israel como el mayor
héroe nacional. Sus celos lo impulsaron a atentar contra la vida del
joven. Primero trató de matarlo con su lanza, y después intentó que
muriera en escaramuzas contra los filisteos.
El atemorizado y melancólico rey
estaba lleno de malos presentimientos, y se fue de noche a Endor a consultar a
una médium espiritista. Algún tiempo antes, por orden divina, había
expulsado del país a los que practicaban tales artes, puesto que eran
instrumentos de los malos espíritus. Pero ahora, ya que Dios lo había
abandonado y estaba poseído de uno de ellos, sintió que debía procurar la ayuda
de esos agentes de las tinieblas. Pidió a la médium que Samuel, que había
fallecido un tiempo antes y no se había comunicado con él en los últimos años
de su vida, viniera para aconsejarlo.
La médium dijo ver a un anciano que subía de la
tierra, y Saúl supuso que era el profeta. El espíritu le predijo que
moriría al día siguiente. La batalla que se libró entonces les resultó
adversa a los israelitas: tres hijos de Saúl murieron y él mismo fue gravemente
herido. Para evitar que lo capturaran, le pidió a su escudero que le diera
muerte.- Cuando éste rehusó, Saúl se echó contra su espada y así puso fin a su
vida. Poco después los filisteos lo decapitaron y colgaron su cuerpo y los
de sus hijos en el muro de la ciudad de Bet-sán; además, pusieron sus armas en
el templo de Astarot. Pero los habitantes de Jabes, al recordar cómo los
había librado de los amonitas, los sacaron de noche y los sepultaron con honores
en Jabes.- Note todo lo que le sobrevino a Saúl, el rey de Israel, porque no
cuidó lo que Dios había depositado en sus manos y creyó que no se levantaría de
esa situación, pero ahora nosotros sabemos que si nos podemos
levantar de nuestras caídas en el nombre de Jesús., aferrándonos a la
palabra escrita en Proverbios 24:16 porque aunque siete veces caiga
el justo, volverá a levantarse.
Este rey perdió su corona de consagración a Dios,
si nos quitamos la corona de consagración estamos atrayendo mal, derrota,
fracaso a toda la familia porque somos la puerta espiritual del hogar, por eso
cuando se pierde la corona de consagración, comienzan e ingresar espíritus
negativos y atacan a los hijos, familia, amigos y a uno mismo.
¿Cómo está tu corona?
¿Cómo está tu consagración?
sábado, 27 de junio de 2015
La obediencia: Una decisión del corazón
Juan 15.1-17
La vida cristiana es caminar obedientemente con Dios. La obediencia es tan importante para el Señor, que Jesús insistió en modelarla durante toda su vida en la Tierra: “Nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo. Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada” (Jn 8.28, 29). ¿Puede usted decir lo mismo?
El deseo del Señor es más que salvarnos; Jesucristo quiere vivir dentro de nosotros para mostrarle al mundo quién es Él. Dios envió su Espíritu para vigorizar e inspirar nuestra vida, y para que podamos realizar las tareas que nos asigne. No podemos tener éxito solos, por lo tanto, el Espíritu Santo que habita en nosotros nos permite vivir en obediencia constante con el mismo poder que resucitó al Señor Jesús de los muertos (Ro 8.11).Podemos tropezar a veces, pero lo importante es hacia dónde se inclina nuestro corazón. ¿Tendemos a complacernos o a obedecer a Dios? La Biblia nos muestra a muchos héroes de la fe que no siempre fueron obedientes, como Moisés, Sara, Pedro y David. Pero Dios sabía que David era un varón conforme a su corazón, y también escuchamos el clamor de su corazón en las palabras que escribió: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo” (Sal 42.1, 2). ¿Tiene usted el anhelo de obedecer a Dios sobre todas las cosas, en cada decisión que tome, pase lo que pase? Si es así, puede tener la seguridad de que Él le mostrará la manera de hacerlo —porque el Señor honra siempre el hambre y la sed de Él.
viernes, 26 de junio de 2015
Servir a Dios con un corazón dócil
Jonás 4
Lo que la mayoría de las personas saben acerca de Jonás, es que fue tragado por un gran pez al tratar de huir de Dios. Pero en el vientre del animal se comprometió a obedecer la voluntad del Señor.
Después que el profeta obedeció, hubo un inesperado giro de los acontecimientos. Atravesó la ciudad, alertando a la gente sobre la ira divina —y las personas de Nínive se apartaron del pecado. La respuesta de los ninivitas debía haber dejado encantado a Jonás. Pero en vez de eso, se lamentó de que se arrepintieran y de que Dios tuviera misericordia de ellos, ya que Nínive e Israel eran enemigos desde hacía mucho tiempo. De hecho, dijo con enojo que había huido a Tarsis precisamente para evitar tal escenario de arrepentimiento y perdón.
Jonás se disgustó porque su corazón estaba tan duro como cuando había huido a Tarsis. Al estar atrapado dentro del pez, cambió de opinión y decidió obedecer la orden del Señor. Expresó su voluntad de hacer todo lo que Dios quisiera, pero en su corazón todavía deseaba la destrucción de los ninivitas. A pesar de haber hecho lo correcto, su resentimiento era evidente.
Dios no puede ser engañado por la obediencia que surja de un corazón endurecido. Aunque obedecerle con un espíritu renuente pueda lograr el propósito de Dios, también puede hacernos perder el gozo de nuestra recompensa. Tal vez el Señor le ha llamado a usted a servirle en algo que le resulta difícil; de manera que ore pidiendo un corazón dócil para obedecerle. Encontrará paz y bendición al hacer el trabajo, si obedece al Señor sin vacilar.
Lo que la mayoría de las personas saben acerca de Jonás, es que fue tragado por un gran pez al tratar de huir de Dios. Pero en el vientre del animal se comprometió a obedecer la voluntad del Señor.
Después que el profeta obedeció, hubo un inesperado giro de los acontecimientos. Atravesó la ciudad, alertando a la gente sobre la ira divina —y las personas de Nínive se apartaron del pecado. La respuesta de los ninivitas debía haber dejado encantado a Jonás. Pero en vez de eso, se lamentó de que se arrepintieran y de que Dios tuviera misericordia de ellos, ya que Nínive e Israel eran enemigos desde hacía mucho tiempo. De hecho, dijo con enojo que había huido a Tarsis precisamente para evitar tal escenario de arrepentimiento y perdón.
Jonás se disgustó porque su corazón estaba tan duro como cuando había huido a Tarsis. Al estar atrapado dentro del pez, cambió de opinión y decidió obedecer la orden del Señor. Expresó su voluntad de hacer todo lo que Dios quisiera, pero en su corazón todavía deseaba la destrucción de los ninivitas. A pesar de haber hecho lo correcto, su resentimiento era evidente.
Dios no puede ser engañado por la obediencia que surja de un corazón endurecido. Aunque obedecerle con un espíritu renuente pueda lograr el propósito de Dios, también puede hacernos perder el gozo de nuestra recompensa. Tal vez el Señor le ha llamado a usted a servirle en algo que le resulta difícil; de manera que ore pidiendo un corazón dócil para obedecerle. Encontrará paz y bendición al hacer el trabajo, si obedece al Señor sin vacilar.
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