martes, 18 de abril de 2017

¿Quién Creó a Dios?



¿De Dónde vino Dios?

 

El apóstol Pablo llamó a Dios “El Rey de la eternidad” en su primera carta a Timoteo capítulo1 versículo 17. El apóstol Pablo quiso decir con eso que Dios siempre ha existido. Aún que podamos retroceder hasta el mismo momento del inicio de todo lo físico Dios ya existía. Por otra parte el Apóstol Juan en Apocalipsis 1:8   da a entender que Dios siempre existirá. Para quienes han estudiado y conocen acerca de Dios pueden saber que una de las principales características de Dios es que Él no tiene ni principio ni fin.

El antiguo profeta Isaías dijo: “¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra?” Isaías 40:28

Moisés  dijo: “Antes que nacieran las montañas mismas, o tú procedieras a producir como con dolores de parto la tierra y el terreno productivo, aun de tiempo indefinido a tiempo indefinido tú eres Dios” (Salmo 90:1, 2).

¿Por qué se a nosotros los seres humanos  se nos hace muy  difícil entender la eternidad de Dios?
Dios no tiene limitaciones de tiempo, el ser humano sin embargo está condicionado por una medida de tiempo. El apóstol Pedro dice que para Dios mil años terrestres  es como un día para Él. 

Antes de que existiera algo,  Ya Dios existía, pero no existía nada de lo que conocemos, no había nada, Dios existía en otro plano. Esto es muy difícil de entender para la mente humana pues somos seres de  tiempo. Como seres creados no podemos llegar al conocimiento de la mente del creador.  Algunos insectos sólo viven solo pocos días, sus cerebros  no están en la capacidad para comprender la cantidad de días o años que vivimos nosotros los seres humanos,  los castores tienen grandes conocimientos para construir represas, parecen ingenieros, pero aun así sus mentes no están en la capacidad de comprender al ser humano. 

¿De dónde vino Dios?

Dios no vino de ningún lado, porque antes de haber lugar y tiempo Él ya existía. 


Dios es  anteriormente  al tiempo y fuera del tiempo. Existimos  en el  universo de causa y efecto, y por defecto  tomamos que  es el único medio  en que cualquier clase de existencia puede actuar. Esta idea es ilusoria. Porque si no existe  la dimensión del tiempo, no existe   causa y efecto, y todo lo  que  existiría en este  reino no tendría necesidad de ser causado, porque siempre ha existido. Esto nos lleva a la conclusión que Dios no tiene ninguna necesidad de ser creado, sin embargo el Sí creó la dimensión del tiempo  para que esta causa y efecto deba existir para nosotros.

Científicos como George Ellis, Stephen Hawking y Roger Penrose  incluyeron en sus ecuaciones al espacio y al  tiempo y para esto tuvieron que ampliar las ecuaciones.  Allí se dieron cuenta que el tiempo tiene un principio, así como lo plantea la teoría del “Big Bang”.


Entonces todo encaja a la perfección porque todo tuvo un inicio y el tiempo comenzó cuando Dios le dio la orden que comenzara. 


Todavía este versículo cobra más fuerza:

En el principio Dios creó los cielos y la tierra (Génesis 1:1).  

La Biblia sigue exponiendo verdades que el hombre ahora está descubriendo:

"Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios" (Salmos 90:2).


Dios no fue creado Él creó todas las cosas, visibles e invisibles.

jueves, 13 de abril de 2017

El Más Digno

La majestad de Dios. es tan grande. No tenemos idea, como seres humanos, la grandeza de su poder, amor y dignidad. Él es digno, su dignidad es eterna, su dignidad es impresionante, su dignidad hace que nos inclinemos delante de Él. Todos los ángeles reconocen tu dignidad, se impresionan ante esa dignidad, no pueden resistir a tu dignidad, ellos son santos, pero sólo tu eres santo en eternidad. ante esa gran dignidad, venimos delante de Él, y nuestros seres, no soportan tanta dignidad, pero avanzamos hacia su trono, nos arrastramos hacia su presencia, hay algo en nosotros que nos impulsa a adorarlo,a amarlo, a postrarnos delante de su dignidad. Nuestra existencia fue marcada por los errores, los pecados, la rebeldía, pero sabemos que eres un Rey que perdonas multitud de errores, y solo puedo inclinarme y decir que eres digno, y allí delante de ti me entrego a ti, me someto a tu amor, me sumerjo en tu presencia. De nuestros labios sale la frase "Eres Digno"...."Digno eternamente"...

¿Por Qué Dios Se Convirtió En Hombre?


Cómo Sucedió Cuando Dios Se Convirtió En Un Ser Humano

El Evento donde Dios se convierte a un ser de carne y hueso lo llaman los estudiosos encarnación y esta palabra se deriva del latín “en” y  “caro” que significa que está recubierto de carne.

Los cristianos asumen que Jesucristo se hizo hombre, esto llega a ser el evento más grande en la historia del universo pues no hay registro, o no se sabe que esto haya sucedido alguna vez, llegando a ser un hecho sin paralelo.

El Apóstol Pablo señaló: "Y sin controversia grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en la carne. . . "(I Timoteo 3:16). Esta forma de cómo se realizó esta encarnación, está por naturaleza lejos de la comprensión humana, pero Dios la da a conocer por medio de revelación divina, Dios se identificó con los seres humanos y las razones Él mismo las explica en su palabra.

Debemos distinguir dos cosas muy específicas: La Encarnación y el Nacimiento Virginal suelen confundirse  muchas veces por los creyentes. La Encarnación es el acto que Dios se hizo carne;  El Nacimiento Virginal es el proceso por medio del  cual Dios se hizo hombre.

Estos dos conceptos aunque son muy disímiles, están muy interconectados el uno con el otro y se afirman entre sí. Jesucristo tenía que nacer de  una virgen, antes de nacer tenía que ser concebido del Espíritu a la carne, pero esta carne no debía provenir del hombre pecaminoso, debía ser insertado en la carne humana, preparada por Dios. Esto es más asombroso, pues Dios uno nunca había dejado su gloria eterna y menos para convertirse en un ser de la raza humana. Entonces Él escogió venir  por medio de una concepción de milagro realizada en el vientre de una mujer virgen.

"Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, la gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y verdad "(Juan 1:14).

Cuando dice que se hizo carne declara que Él tenía un cuerpo real, no era un holograma, no era una carne muerta y sustentada mientras Él estaba adentro manipulando el cuerpo, quiere decir que él estaba integrado al cuerpo como todos nosotros.

Jesucristo que era Uno con el Padre en toda la eternidad, se hizo carne, se hizo hombre, tomó forma de siervo, la forma humana. De una posición infinita pasa a una posición finita.

"Pero cuando llegó la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo, hecho de mujer, hecho bajo la ley, para redimir a los que estaban bajo la ley, Para que podamos recibir la adopción de hijos "(Gálatas 4: 4, 5). Dios envió a su Hijo, nótese que ya el Hijo existía Jesucristo no se convirtió en Hijo por nacer de una virgen ya Él era Hijo en una correlación Con El Padre, ya que un Hijo comparte la naturaleza de su padre, Así Jesucristo comparte la naturaleza Divina del Padre. El Hijo fue dado desde a la humanidad, entonces su nacimiento humano fue el método para venir a los humanos.


Antes de la encarnación, Jesucristo tenía «forma de Dios» (Filipenses 2:6). Él siempre  existió con la naturaleza de Dios, esa Deidad  que Él alguna vez fue no  podía dejar de existir. Si tenía la forma de Dios,   Él parecía Divino, entonces es  Divino. Él es Dios.

Él "no se aferró a  ser igual a Dios" (v. 6). Como  poseía en la eternidad la Divinidad  ningún otro poder podía tomar esa Divinidad de Él. Pero en la Encarnación Él mismo dejó a un lado, no la  posesión de Su Deidad, sino Su posición y manifestación de esa  gloria celestial.

Jesucristo Renuncia A Su Posición.

Se despojó a sí mismo: Jesucristo se vació a sí mismo, no perdió la deidad, Jesucristo siempre fue Dios, lo es y lo será. Esto no puede desprenderse de Él. "Jesucristo el mismo ayer, y hoy, y por los siglos" (Hebreos 13: 8).

"tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres” su acto fue convertirse en el humilde siervo de la tierra. No se manifestó  como alguien que exige  ser servido, se mostró  sí mismo como alguien que quería  servir a los demás. No presumió de Su gloria eterna, sino que vino  para servir y dar su vida en rescate por muchos" (Mateo 20:28).

"Fue hecho a semejanza de los  hombres". Participó de la misma carne y sangre que el hombre (Hebreos 2:14). Él llegó a ser un nuevo Ser, pero ahora Su Ser Hombre no excluye Su posesión de Deidad, porque Él fue y  es  un ser humano que es a la vez Dios y a la vez Hombre, es Divino y es humano, es perfecto en  Deidad y perfecto en  humanidad.

"y estando en la condición de hombre". Jesucristo estuvo sujeto a la condición de ser un hombre. Él se identificó  con las personas de su entorno no se apartó de ellos, mostrando a todos que era un ser humano. Aunque estaba bajo la ley no violó la ley.  Fue tentado como ser humano, pero su tentación fue fuera de cualquier pensamiento, acto, pecado o palabra, ya que él nunca pecó

 Dios se había revelado al hombre desde tiempos antiguos de muchas maneras, pero de todas esas revelaciones, ninguna fue más poderosa y plenamente clara que la revelación  de Dios en  Jesucristo.  ''. . . Ni conoce a nadie el Padre, sino al Hijo, ya aquel a quien el Hijo lo revele "(Mateo 11:27). 

Aquí, pues, está  una de las  razones para la Encarnación: la revelación verdadera de Dios al hombre.
Jesucristo se encarnó para revelar al hombre a sí mismo. Jesucristo vino para mostrarnos cómo somos nosotros en realidad, nuestro verdadero propósito, nuestra verdadera esencia, el vino a revelarnos lo que estaba escondido acerca de nuestro ser y manifestar lo que no se sabía respecto al hombre. Él se encarnó para mostrarnos cómo el Padre nos diseñó nos ve y espera que lleguemos a esa medida. Jesucristo vino para mostrar que en realidad nosotros estamos en rebelión con Dios y que no queremos nada con Dios, el vino para mostrarnos lo que hay en el corazón de la humanidad y la rebeldía del hombre para con Dios, él fue objeto de todo odio, rencor, ataques y señalamiento hasta la  muerte sufrió, esto manifestó lo que está  en hombre. El vino para que nos arrepintamos de eso y nos volvamos a Dios. El vino para reconciliar a Dios con el hombre. El hombre odia la santidad, Jesucristo vino en santidad para mostrarnos que sin ella no podremos ver al Padre, que debemos ser santos, que debemos limpiarnos y buscar nuevamente el camino de Dios.

"los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas" (Juan 3:19).
Pero el que cree en Jesucristo, se arrepiente y le recibe como Señor de su vida pasa de las tinieblas a la luz  de Dios.

"Porque sois comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, que son de Dios" (1 Corintios 6:20).

Dios se convirtió en hombre para redimir a la humanidad. Dios quiso salvar a la humanidad y la forma que el planificó  para hacerlo fue a través de convertirse en hombre.

"Pero cuando llegó la plenitud de la venida, Dios envió a su Hijo, hecho de mujer, hecho bajo la ley, para redimir a los que estaban bajo la ley" (Gálatas 4: 4, 5)

martes, 11 de abril de 2017

¿Cómo Dios Cambia Nuestras Vidas?




 

¿Puedo Cambiar?

Siempre escuchamos a muchos decir que Dios los ha cambiado, ellos hablan acerca de la nueva vida que llevan, pero  te haces la pregunta ¿Por qué no creces espiritualmente? También te preguntas que a pesar que estas aprendiendo acerca de Jesucristo, no vives como él dice que debes vivir?. Por otra parte tal vez llevas muchos años como cristiano, pero aún el día de hoy no te sientes como un verdadero cristiano. 

¿Cuál será el problema?

Teorías Decadentes

Déjame decirte que hay cosas que pensamos que no son ciertas, ni están respaldadas por la palabra.
Una de las cosas que pensamos que suceden inmediatamente es que el cambio de vida sucede inmediatamente con la salvación. Todos venimos a Cristo Jesús pero pensamos que nuestras costumbres y carácter cambian seguidamente. Es un hecho que Jesucristo conmueve el destino eterno de aquel que le recibe, por esto creemos que el cambio debe ocurrir inmediatamente. El cambio en una vida puede ser gradual, puede ser rápido, eso va a depender de la personalidad, circunstancias y propósitos de Dios para la persona. Dios mudo el corazón de Saúl en un día, y fue convertido en otro hombre, pero él deseó buscar desobedecer a Dios. David era de un corazón de acuerdo al corazón de Dios pero Dios lo fue procesando poco a poco.  Pasa con un creyente, cuando este llega a la salvación entonces comienza un trabajo del Espíritu Santo con su carácter y corazón para transformarlo en la persona que Dios quiere que llegue a ser a la medida y plenitud de Cristo Jesús. La Biblia nos habla de que debemos transformarnos por medio de la renovación de nuestro entendimiento.

Otra idea que tenemos es que el cambio de vida sucederá poco a poco con el tiempo y que crecemos espiritualmente  con los años, cuanto más años tenemos en la salvación, somos más maduro, mientras tenemos menos años somos menos maduros.  Creemos que la fe siempre crece con el tiempo y que no se detiene, mientras más tiempo más fe. Esto no es verdad una persona puede tener toda su vida de conocer la salvación y ser un niño espiritual. Pablo tuvo que hablarles a unos hermanos de una iglesia en Asia y les dijo que solamente les dio leche y no comida sólida, porque eran niños espirituales a pesar de la cantidad de tiempo que tenían.

Otra idea que tenemos es que el cambio vendrá cuando intentamos y ponemos toda nuestra capacidad y voluntad en cambiar. Lo que creemos es que si lo intentamos con todas nuestras fuerzas lograremos cambiar. Esta idea esta errada.

Otra idea que solemos tener es que él cambio vendrá cuando lo hacemos solos. La idea de buscar a Dios solo, estar solamente con Él, aislarse, mucha oración solo, mucha palabra solo, ayunos solos. Pero esta idea también es una idea errada. Dios no nos cambia así.

En filipenses 2:13-14. Podemos encontrar cómo Pablo nos dice la forma que Dios nos cambia.
Porque Dios es quien obra en vosotros tanto el querer como el hacer, para su beneplácito. Haced todas las cosas sin murmuraciones ni discusiones.

La vida del creyente no es una experiencia de una montaña rusa, subir y bajar, en cambio es un proceso de Dios, en el que Dios se incorpora a nosotros. El cambio de Dios en nosotros sucede cuando Dios actúa en nosotros, nosotros actuamos en nosotros, otros creyentes actúan en nosotros, la palabra de Dios actúa en nosotros, el Espíritu de Dios actúa en nosotros y hacemos las cosas como Dios quiere que la hagamos. El cambio es iniciado por Dios, Él nos entrena, nos enseña, y lo hacemos en equipo, con nuestros hermanos.

Dios es el originador de  este cambio. Este proceso comienza cuando nos unimos al equipo de Dios.  La Biblia señala que somos  creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas. Dios primero trabaja dentro de nosotros, luego pasamos a realizar obras diseñadas para nosotros. La fuerza y entusiasmo para realizar ese trabajo proviene de Dios el cual la produce en nosotros para que la queramos y la hagamos.

Cuando llegamos a la salvación comienza en nosotros el proceso por el cual el Espíritu Santo nos va restaurando, va conquistando áreas internas en nuestras vidas, áreas, que estaban dañadas las repara y restaura, áreas que estaban muertas, las resucita, áreas que estaban sucias las limpia. En nuestro interior comienza una lucha por el cambio. Nuestra vieja naturaleza no quiere el cambio, ahora nosotros poseemos una nueva naturaleza que puede presentar pelea a esta vieja naturaleza y estar de acuerdo a Dios.  Dios se va adueñando de nosotros y tomando cada pensamiento de rebeldía que se levanta en contra de su conocimiento. 

¿Cómo Se Produce El Cambio Interior?

Dios produce el cambio en nosotros a través de Su Palabra. Su palabra es útil para enseñarnos, guiarnos, corregirnos, instruirnos en justicia. Si queremos ver verdaderos cambios en nuestra vida tenemos que dejarnos influenciar por la Palabra de Dios y permitir que nos cambie y corrija.

Dios nos cambia a través del Espíritu Santo.  El Espíritu Santo está encargado de cambiarnos, de convencernos de todo lo malo, de llevarnos a la verdad y de consolar nuestras heridas y traumas. El Espíritu Santo nos enseña, a la medida que nos llena de energía y poder para realizar obras de bien. El Espíritu Santo nos lleva a la Palabra precisa que puede ayudarnos y nos hace descubrir la verdad de nosotros mismos, nos muestra cómo podemos progresar en el camino del reino y nos ayuda a limpiarnos.

Dios usa los problemas, las circunstancias, las heridas, los momentos de zozobra y tiempos difíciles para cambiarnos. El dolor te hace prestar atención, cada momento de dificultad dolor o angustia, venga de las circunstancias, las personas o del reino de las tinieblas Dios lo usará para cambiarte cada vez más a la imagen de Su Hijo Jesucristo.

Para cambiar tienes que trabajar. La Salvación es gratuita, el cambio requiere trabajo. Para cambiar necesitas hacerlo como si tienes que lograr un éxito en una competencia y necesitas prepararte, esta preparación es una preparación espiritual.

Intentar cambiar no es la idea de Dios. Prepararte para el cambio es lo que Dios te pide. Cuando la gente lo intenta, puede que lo logre o no lo logre, tal vez se canse o se desilusione y se dé por vencido. Cuando se trata de hacer algo que nunca se ha hecho no se puede solamente intentar, hay que tener una disciplina de entrenamiento, hay que esforzarse cada vez más para ir a la meta. Pablo lo ve como una carrera donde hay que entrenarse, y donde hay que poner toda la atención disciplina y constancia. Pablo lo hace ver como aquel que quiere vivir una vida militar, entonces deja todo lo demás y se enfila hacia su meta final.  La disciplina es una de las herramientas que Dios usa para cambiarnos, la usamos nosotros mismos para cambiarnos, la usan nuestros hermanos para cambiarnos. 

Para cambiar necesitas de enseñanzas. La palabra dice que mi pueblo perece porque le faltó conocimiento. Pablo fue el maestro, los demás sus discípulos, los alumnos deben ser fieles a las enseñanzas de sus maestros si quieren cambiar. Jesucristo les enseñó a sus discípulos, Moisés a Josué. El cambio ocurre cuando nos sometemos bajo la dirección de otro que sabe más que nosotros, que nos guía con su experiencia y que nos da de lo que tiene para ayudarnos a cambiar. Cuando nos abrimos a ser enseñados mostramos que estamos cambiando hacia la madurez. Las grandes tragedias del pueblo de Dios fue no seguir a sus líderes espirituales. El maestro debe preparar la enseñanza para que sea digerida por el alumno, el alumno debe comer esa enseñanza y digerirla, el maestro puede darla pero no puede digerir por el alumno.

El cambio ocurre cuando nos integramos a un equipo y somos afectados por la manera de pensar de ese equipo. “Dime con quién andas y te diré quién eres” es una frase muy conocida. Las acciones de otras personas pueden hacer que una persona cambie su forma de pensar y actuar. Cuando nos integramos a otros creyentes, que son el cuerpo de Cristo entonces comenzamos a cambiar, los hacemos parte de nuestras vidas, les amamos, les ayudamos, son más que nuestra familia, pensamos cada momento en ellos, oramos por ellos, son parte de nosotros y nosotros somos parte de ellos. Hacemos las cosas espirituales juntos, adoramos juntos, aprendemos juntos, pedimos a Dios juntos y lloramos juntos, pero también nos alegramos con los demás. La palabra señala que el que no ama a su hermano no conoce a Dios.

¿Deseas cambiar pero hay cosas que te frenan?

¿Estás apoyando tu vida en la palabra de Dios?

¿Estás dejando que sea el Espíritu Santo que te hable a tu corazón?

¿Ante el dolor, el sufrimiento, los momentos difíciles prestas atención a lo que Dios quiere decirte?

¿Estas trabajando con disciplina y entrenándote en tu vida espiritual?

¿Eres dócil para recibir las enseñanzas de tus maestros espirituales o eres rebelde?

¿Estás integrado a otro creyente para buscar a Dios, alabarle. Amas a tus hermanos en la fe?

Dios puede cambiar tu vida pero debes permitírselo…