“Sólo dos cosas te he pedido, oh Dios; concédemelas antes de que muera” (Proverbios 30:7).
El devocional de hoy nos invita a reflexionar sobre la necesidad de mantener un corazón sano y humilde delante de Dios, lo cual es una marca distintiva de quien desea llevar una vida disciplinada. El autor de este proverbio reconoce su limitación y hace una petición enfocada en la integridad, pidiendo ser guardado de la falsedad y de los extremos que podrían llevarlo a olvidar al Señor o a deshonrar su nombre. En un mundo que constantemente intenta "emborrachar" nuestra mente con distracciones o afanes, debemos preguntarnos si nuestra mente está realmente dominada por la Palabra de Dios o por otras influencias.
Aplicación:
- Cuida tu corazón del orgullo: Identifica hoy cualquier área en la que sientas que tienes el control total y ríndela a Dios, reconociendo que Su gracia es suficiente para tus necesidades diarias.
- Sincera tus peticiones: Al orar, no busques solo satisfacer tus propias necesidades o proyectos, sino busca que los designios del Señor prevalezcan en tu vida.
Reflexiona:
- ¿Qué es lo que le estás pidiendo a Dios cada día? ¿Tus peticiones reflejan una confianza plena en Su sabiduría?
- Si lo que pides no te conviene, ¿crees realmente que Dios, en Su amor, tiene el derecho de no dártelo por tu propio bien?
La Oración De Hoy: Amado Padre, te pido que hoy me ayudes a mantener un corazón humilde y enseñable. Guárdame de la soberbia y de la autosuficiencia que me hace creer que soy dueño de mi propio destino. Ayúdame a que mi mente esté llena de Tu Palabra y que mis pasos sean dirigidos por Ti. Gracias porque Tus planes para mí son de bienestar y esperanza, y confío en que suplirás lo que necesito para este día. Amén.

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